Al enfrentarnos a la entrada de un diccionario histórico de especialidad, debemos tener en cuenta que el signo estudiado puede haber tenido una vida previa fuera del ámbito especializado. Un signo puede haber experimentado cambios semánticos, desarrollado polisemia o haber desaparecido mediante resignificaciones que dejaron atrás otros sentidos anteriores.
Esta cuestión se hace más visible cuando el sentido musical comparte signo con un significado de uso común, como ocurre con tema. Su acepción musical —’trozo pequeño de una composición, con arreglo al cual se desarrolla el resto de ella y, a veces, la composición entera’ (DLE, 2024)— convive con el significado general ya presente en la lengua: ‘asunto o materia de un discurso’, proveniente del latín thema y este del griego θέμα, théma (DLE, 2024), donde el término designaba una idea o argumento propuesto para la discusión en el ámbito de la retórica. Ante esta situación, cabría pensar en primer lugar que el sentido musical surgió por metonimia o especialización semántica a partir del uso general ya presente en el español. Sin embargo, los datos nos orientan hacia otra dirección.
Si rastreamos las primeras apariciones de la voz en diversos corpus textuales (CORDE, Google Books, Corpus del Español, RML, Hemeroteca Digital, etc.), la primera documentación es de 1613, en El melopeo y el maestro de Cerone:
THEMA. Hauiendo de hauer Cantollano en vna Composicion, serà cosa mas alabada el hazer que las partes imiten el subiecto ò thema del Cantollano, quando que [sic] el començare primero, que no sera, quando que [sic] el Canto llano començare despues.
Es significativo que thema aparezca aquí vinculado a subiecto (‘sujeto’) mediante una conjunción disyuntiva, lo que indica que ya existía una voz para ese concepto y que el término se introducía como novedad. La segunda documentación es de 1742, en el Mapa armónico práctico de Francisco Valls, circunscrito asimismo al ámbito de las composiciones eclesiásticas y también relacionado con otra voz, passo:
Pero ni Italianos, ni Franceses en sus composiciones Ecclesiasticas y aun en muchas de romance tienen lo que los Españoles de cientificas, y solidas, esto es tomar un Passo, ô Thema, y muchas vozes solo para una obra larga como una Missa.
A estas se suma, en 1796, la de Del origen y las reglas de la música de Eximeno (traducida por Francisco Antonio Gutierrez):
Hecho un tema en G-sol-re-ut v. gr. Sol Si Re, si para trasportarlo á la Quinta da alguno sostenido á F-fa-ut (Re Fa# La) será cruelmente perseguido como transgresor del Modo, y poco instruido en los primeros principios del Canto-llano, sin embargo de que aquel sostenido tiene mas de bueno que de malo.
Aunque Palatín (1818) recoge esta voz en su diccionario (remitiéndola a paso, como Valls), ni Guijarro y Ripoll (1831) ni Roca y Bisbal (1837) la incluyen en sus glosarios, lo que apunta a un uso escaso y poco consolidado. En prensa, sin embargo, encontramos un testimonio más temprano, de 1802, con un sentido ya más amplio que el del canto llano:
En el almacen de papeles y obras de música de Escribano, calle de las Carretas, se hallan las siguientes obras nuevas: 6 cuartetos para forte-piano, violin y baxo, de Pleyel; célebre tema con variaciones para forte-piano de Grill (Gaceta de Madrid, 24/09/1802, p. 964).
No obstante, no será hasta el segundo cuarto del siglo XIX cuando este uso se normalice y su presencia se haga frecuente en el español.
Si en francés el sentido musical de thème no aparece hasta 1814, según el Trésor de la langue française (TLFi):
1814 mus. « dessin mélodique » (STENDHAL, Haydn, Mozart et Métastase, p. 20: l’air primitif […] est ce qu’on appelle le thème […] le motif); 1834 thème musical (Balzac, Langeais, p. 247),
y en inglés, aunque theame se documenta desde 1610 en relación con el cantus firmus, el sentido de ‘melodía prominente o recurrente en una composición’ bajo la forma thema no aparece hasta 1786 (OED), lo que hace poco verosímil un uso generalizado en español desde el siglo XVII. Las escasas y aisladas apariciones en los textos españoles no reflejan un empleo consolidado en la lengua, sino el rastro de una voz que circulaba en entornos especializados vinculados a la teoría del canto llano y a la tratadística italiana.
La pista sobre su origen la ofrecen los propios autores que introdujeron la voz en español: tanto Cerone —de quien Pedrell dijo que tenía un «lenguaje italiano españolizado» en el Emporio científico e histórico de organografía musical antigua española (1901, p. 14)— como Eximeno —cuya obra es traducción de un original italiano de 1774, Dell’origine e delle regole della musica— procedían de un entorno italiano. Y no es casualidad, puesto que el término ya contaba en italiano con un sentido musical plenamente desarrollado desde al menos 1558, cuando Zarlino lo empleó en Le istitutioni harmoniche para designar una melodía sometida a repetición y variación, en convivencia con punto y passaggio, voces con las que ya entonces alternaba como sinónimo en italiano (GROVE 2001) mucho antes de que apareciera en español.

Zarlino, Le istitutioni harmoniche, 1558, p. 228.
El término parece haber llegado a nuestra lengua por vía del italiano, aunque cabe también que este no fuera sino el intermediario de un uso ya presente en el latín medieval, donde la práctica del canto llano habría favorecido el desarrollo de este sentido musical. En cualquier caso, lo relevante es que el español no necesitó especializar el signo: lo recibió ya especializado.
Este breve texto toma un ejemplo concreto para reflexionar sobre algo que ocurre con frecuencia en la etimología de los vocabularios de especialidad. Aunque a primera vista podría pensarse —dado que el signo ya existía en la lengua—que el cambio semántico se produjo en el propio español , los datos sugieren que esta lengua simplemente adoptó un sentido ya desarrollado en otra. Es decir, el desplazamiento semántico no se dio en el español, sino que fue tomado prestado. El vocabulario de especialidad y, en este caso, el musical, al haber viajado tanto entre culturas y tradiciones, es un terreno especialmente fértil para que se den este tipo de ejemplos.
OpenEdition le sugiere que cite este post de la siguiente manera:
Maria Rubio Amondarain (10 de julio de 2026). El origen de los sentidos musicales: una breve reflexión sobre su estudio. Léxico de la música en español. Recuperado 7 de septiembre de 2026 de https://leximus.hypotheses.org/1117